Irlanda, la mejor apuesta para bajar el ritmo y dejar el mundo para después. Aquí tienes los mejores planes slow
Fuera el reloj, la agenda, las notificaciones. Fuera las prisas. Se acabó el estado de alerta permanente. Estás en Irlanda y aquí el mundo, puede esperar. De norte a sur, la Isla Esmeralda es un sinfín de propuestas viajeras que te conectan con la verdadera vida de esta preciosa tierra de desbordante orgullo local y tradiciones ancestrales deseando ser descubiertas. Planes sencillos y encantadores difíciles de encontrar tan al alcance en otros destinos y que te convencerán de que, en Irlanda, ‘menos’ puede significar ‘mucho más’. Más calidad, más conexión, más bienestar, más de todo lo que te hace sentir bien de verdad.
Para esos viajeros que buscan un destino en el que el tiempo no importe, está Irlanda. Para los que además buscan vivir una aventura diferente desde antes de llegar a tierras irlandesas, Brittany Ferries llega hasta Rosslare, en el condado de Wexford, en una travesía que comienza en Bilbao. Tu coche, tus tiempos e Irlanda marcándote el ritmo sin prisas. Te contamos los planes más originales con los que descubrir el encanto celta del corazón de Irlanda.
Slow Gastro: saborear las mejores ostras de la bahía de Sligo. Conocer su artesanía
Porque si hay algo que da carácter a la gastronomía irlandesa y define el ritmo pausado de la gente que la cultiva, eso es la ostra y la serenidad con la que ha de degustarse. La ostra en Irlanda implica un ritual que obliga a detenerse y disfrutar de la explosión de mar en la boca. La Sligo Oyster Experience permite además saborearla en su casa, la bahía de Sligo, y compartir con la gente que las mima en los criaderos explicando a los visitantes la importancia de la cría de este animal que resulta parte esencial para la salud del ecosistema local. Acercarse a conocer la vida que se cierne en torno a este producto tan irlandés es también rendir homenaje a los sabores que han construido una gastronomía que comienza a despegar a nivel mundial cimentada en los productos de cercanía. A un paso, la espectacular Knocknarea, la Colina de los Reyes y Strandhill.

Meditación entre cabras y burros en la campiña de Down
Dejar que los animales te guíen hacia la espiritualidad y la calma es el concepto de Kinedale Donkeys. En este refugio natural, escondido en la hermosa campiña del condado de Down, los amantes de la meditación y la naturaleza encuentran el mejor plan (y puede que el más original) para reiniciarse y mejorar la toma a tierra: una sesión de meditación que comienza con una toma de contacto directa con las cabras de la granja, justo antes de comenzar con los ejercicios guiados de respiración profunda. Una práctica que se combina con un magnífico y tranquilo paseo en burro por senderos que atraviesan el más puro costumbrismo irlandés.
Baños de bosque y druidas. Contagiarse del ritmo de la tierra con una Bean Feasa en Wexford
Los japoneses lo llaman Shinrin-yoku, una práctica terapéutica que consiste en sumergirse en una masa forestal para reducir el estrés y aprender a conectar con la naturaleza. Otros le llaman ‘baños de bosque’, pero en Irlanda van mucho más allá con Gallivanting. De la mano de Lorraine O’Dwyer, folclorista y Bean Feasa (‘mujer sabia’ en gaélico) de octava generación, el viajero puede vivir varias experiencias, casi místicas, estrechamente vinculadas con la sabiduría celta más ancestral. Desde una inmersión (descalzo si quieres) en el bosque de Courtdown, en el condado de Wexford, en la que absorber la sabiduría de los antiguos druidas sobre la recolección de plantas silvestres y el saber ancestral sobre los árboles (con degustación de frutos silvestres), a una velada junto al fuego escuchando leyendas de la tradición pagana irlandesa o un taller sobre el poder curativo de las plantas. Una conexión directa con los ritmos naturales de la tierra.

Paisajes isleños y calma absoluta en Inis Meáin, la menos visitada de las Islas Aran
Es el último territorio de Europa antes de llegar a América y un espectáculo natural extraordinario. Este refugio de tradiciones y cultura irlandesas, conocido mundialmente por sus jerseys de punto (hacen la locura de las celebrities), son las Islas Aran: un lugar de una belleza indescriptible. Llegar a Inis Meáin, la menos visitada de las tres islas que forman este sorprendente archipiélago, es adentrarse en un lugar único. Alojarse aquí, la oportunidad de vivir, por unos días, al ritmo de la naturaleza. Sin prisas. Inis Meáin gestiona Teach Boirne (La Casa del Karst) y Teach na Curaigh (La Casa del Currach), dos alojamientos construidos con materiales naturales y todas las comodidades, con vistas al océano y el abrigo de los paisajes de Burren. Pero si hay un lujo a disfrutar en vacaciones aparte de una casa acogedora, ése es una cesta de productos locales en la puerta, muros de piedra, abrir la ventana a inmensos campos verdes sin edificar, el olor del océano Atlántico y el indiscutible encanto irlandés.
Trenes a vapor o descapotables por los paisajes más impresionantes
Para los que buscan comodidad y descanso nada mejor que el tren. En Irlanda hay rutas que acercan al viajero hasta lugares mágicos. Una de ellas es la que une Derry-Londonderry con Coleraine. 40 minutos de tranquilidad por “uno de los viajes en tren más bellos del mundo”, según el escritor de viajes Michael Palin (translink.co.uk). Para los más nostálgicos, está el ferrocarril vintage impulsado por una locomotora de vapor que va de Downpatrick a la abadía de Inch (downrail.co.uk) y, para los que buscan desconectar, pero no pueden ocultar su alma más urbanita, están El Dart, que recorre en tren toda la bahía dublinesa y la ruta que une Cobh con Cork (irishrail.ie). Por último, está la Waterford Suir Valley Railway; una experiencia única, pues los vagones están parcialmente descubiertos para poder darse un baño de naturaleza sin necesidad de bajarse del tren. Con salida en la histórica estación de Kilmeadan, donde hacerse con algunas delicias locales en el Whistlestop Café, puedes recorrer los 10 km de ruta o pasar la tarde en los jardines de Mount Congreve. No hay que olvidar que Waterford es la ciudad más antigua (y puede que de arquitectura más elegante) de Irlanda, por lo que perderse sin prisas por las calles de esta joya del Ancestral Este de Irlanda es un plan en sí mismo.

Para urbanitas sin remedio: más vuelos directos a ciudades donde bajar el cortisol
Porque de degustar plantas en un bosque al ritmo frenético de una capital hay un término medio, los viajeros más urbanitas que también desean bajar las pulsaciones (pero no tanto) pueden aprovechar los vuelos directos que conectan distintos puntos de España con ciudades de la Isla Esmeralda que conservan intacto el contagioso ritmo irlandés, sin dejar de pisar asfalto. Ciudades como Cork, elegida por National Geographic uno de los mejores destinos del mundo 2025, tienen vuelo directo desde numerosas ciudades españolas, y a partir de junio, también desde Santiago de Compostela con la nueva ruta de Aer Lingus. Otra opción ideal para bajar el cortisol sin necesidad de abandonar la ciudad es Shannon (la ciudad más joven de Irlanda), puerta de entrada a la Ruta Costera del Atlántico y una joya rodeada de naturaleza apabullante a la que se llega con línea aérea directa desde algunos aeropuertos españoles, y ahora también, gracias a Ryanair, durante todo el año desde Madrid. Para los amantes del turismo de capital europea, hay que recordar que la Isla Esmeralda no tiene una, sino dos: Dublín (República de Irlanda) y Belfast (Irlanda del Norte), ambas con vuelos directos desde muchos puntos de la Península. Nunca la tranquilidad de la vida celta ha estado tan cerca.